Cuando leas esta carta...
> > > PRECEPTOS
CHINOS SOBRE EL DINERO
>
> > El dinero puede:
- Comprar una casa pero no un hogar. (Aunque bien mirado, ¿para
qué coño quiero yo un hogar!?)
-Comprar
una cama pero no el sueño (Aunque desvelado en ella con la
vecina tetonas seguro que también se está a gusto.)
-Comprar
un reloj, pero no el tiempo. (Pedro hasta Einstein se hizo un lío
con él y con las manecillas de de su Omega, que se habían
vuelto locas como el sabio desde que le cayó la manzana en
la cabeza)
-
Comprar un libro, pero no el conocimiento. ( Y... ???)
-
Comprar una posición, pero no el respeto. (Prefiero el temor
y las rentas de mis enemigos)
-
Pagar un médico, pero no la salud. (¿Y las enfermeras,
cuánto cobran?)
-
Comprar la sangre, pero no la vida. (Extraño concepto filosófico
que se aferra al supermercado)
-
Comprar el sexo, pero no el amor. (¿Y qué es mejor,
eh?)
> > >
El
anterior precepto chino debe dar suerte. El original está escrito
en un tablilla que se halla en algún sótano de los Países
Bajos.
Este
precepto - te aviso - ya ha dado 8 veces la vuelta al mundo (y lo
que te rondaré) y ahora es a tí a quien dará
suerte, casi seguro. Después de haber recibido esta carta,
seguro que tendrás tu buena ración. Y no es ninguna
broma, ya que vendrá a tí por correo (certificado) o
por Internet.
Para
que ello sea así, envía la copia de esta carta a las
personas que realmente necesitan de la suerte, porque ésta,
como el cariño verdadero, ni se compra ni se vende, -a lo sumo
se alquila-, y no conserves la carta mas allá de 96 horas (4
días).
Por
cierto, lo más importante de todo, para demostrar que verdaderamente
el dinero no lo es todo en la vida, es que debes ingresar una cantidad
generosa en euros (no te duelan prendas) en la cuenta 0024 2541 10
2154876540 a nombre de éste tu humilde servidor.
Mira
algunos ejemplos de personas afortunadas después de haber recibido
esta misiva:
> >
>>>> Constantin Chejov, campesino ruso y gran bebedor
de vodka, recibió la primera carta en 1338 y ordenó
a su secretaria hacer 20 fotocopias. Nueve horas más tarde
ganó 99 millones de marcos en la lotería de su país
y la foca de su mujer se largó con un vendedor ambulante de
crecepelos llevándose con ella a los siete pequeños
hijos del matrimonio, siendo audibles las blasfemias del vendedor
de crecepelos en veinte kilómetros a la redonda. (El cómo
la secretaria consiguió hacer las fotocopias es algo que se
le atragantó a Johann Gutenberg cien años después,
cuando descubrió el suceso minutos después de que se
hubiera vanagloriado en la plaza de haber inventado la imprenta, cayendo
en una profunda depresión que le obligó a recluirse
en las caballerizas de Maguncia)
>>>>
Federico Marx, empleado de banca, recibió esta misma carta.
El tipo era un tremendo agarrao que no aflojó la mosca ni bajo
las peores amenazas, por lo que algunos días más tarde
perdió su empleo tras visitar a su jefe un siniestro personaje
vestido de lagarterana.
No contento con esto, el infeliz también tuvo la ocurrencia
de invertir en títulos de Terra cuando estaban a 151 euros.
Después, arrepentido de su mala acción y viendo como
los cupones de Terra se canjeaban a dos por uno por los tazos de pi-ka-chu
y rondaban un día sí y el otro tambien en el nivel de
los 3,25 euros, envió la carta según lo preceptuado,
continuando así la cadena, por lo que se volvió inmensamente
rico, -las Terras subieron a 1237 euros por título- aunque
al cabo de unos días el infeliz murió víctima
de la coz de la mula de un vecino propinada mientras le acariciaba
las nalgas con intenciones nunca aclaradas. (Triste desdicha la de
la mula: enviudar tan joven y sin descendencia del broker)
>>>>
En 1967, Bruno Perón, recibió la famosa carta, se burló
de ella y la botó. (Bruno era argentino y por eso la botó).
Unos días después su hijo cayó enfermo. Bruno
buscó la carta y la copió 20 veces, como en un castigo
de parvulario, mandándola a sus conocidos; amigos y enemigos.
Nueve días mas tarde, la feliz noticia; su hijo sano y salvo,
aunque ahora le pedía una moto para ir al instituto a pasar
el día holgazaneando, lo cual hizo pensar a Bruno si la idea
de hacer las copias había resultado ser tan buena como parecía.
>>>
Simeón Porcaz, anónimo pastorcillo de Alpedrete, recibió
la carta y se cachondeó a sus anchas, diciendo que eso, como
la ducha, no servía pa na, lo cual que la suerte castigó
al gañán, quien perdió todas las ovejas en una
cañada y ya no las pudo recuperar a pesar de lanzarles pedradas
con la honda desde el borde del despeñadero.
>>>
Antonio Zaragüelles, atildado y prometedor joven, endiosado en
sus gracias de triunfador irresistible con las que había conseguido
medrar en el presupuesto público engañanado a propios
y extraños mientras suplantaba la personalidad de un gilipollas,
hizo chirigotas de la carta, diciendo muy ocurrente que le faltaba
franqueo, con lo que, por alguna extraña razón nunca
explicada, fue expulsado de la falla -Antonio era fallero- y desposeído
del título de Rey de los Cohetes, sin que le permitieran desfilar
ese año, comenzando a desafinar como una pescatera cada vez
que intentaba entonar el himno de La entrá de la Murta.
Y no hay que confiarse creyendo que la cosa es cuestión de
sexo, ya que también las mujeres han experimentado en sus carnes
los efectos de la incredulidad (y otros más placenteros):
>>>
Leticia Peláez, esbelta y pizpireta rubia que en su juventud
llevaba a los chicos de calle, aunque siempre estuvo mal follá,
recibió la carta, se burló del asunto y no mandó
las copias de rigor, lo cual que la mala suerte se cebó en
élla y volvió a fumar, despues de los esfuerzos que
había hecho un año antes para dejar el vicio (y la brasa
que había dado a sus compañeros de trabajo con tal motivo
y al farmacéutico que le vendía los parches de nicotina).
Pues eso, que Leticia enmendó su mala suerte haciendo sus buenas
300 fotocopias y mándándoselas a sus conocidos y sólo
así consiguió que en el trabajo le dieran otra excedencia,
aunque la dicha no fue completa ya que se ganó una buena bronca
de su Jefe de Unidad por hacer tantas fotocopias y además le
engordó mucho el culo.
>>>
Pretilia Pericás, mujer ya madura pero interesante, recibió
la misiva y la tiró a la papelera, continuando ofuscada navegando
por interné en horario laboral como si tal cosa, lo cual que
la mala suerte se concentró en élla y perdió
un novio recien adquirido. (Aunque tal vez se extravió él
solo al oir la sugerencia de formar un hogar que le hizo Pretilia
en un acceso de lujuria, creyendo que ya estaba maduro para la cosa).
Huído el novio, volvió pues a la abstinencia de entrepierna,
con lo cual regresaron los picores, las calenturas y los sarpullidos
bajo el refajo. Total que la mujer se arrepintió de su descreimiento
e hizo un montón de fotocopias, pero ya no hubo manera; a los
pretendientes se los había tragado la tierra, y el incauto
que por error se le acercaba salía huyendo como alma que lleva
el diablo al conocer las intenciones de Pretilia.
Así
pues, no lo olvides: manda tu dinero a mi cuenta corriente. (La carta
puedes firmarla o no, según lo veas, e incluso quedártela)
En
serio, ya lo sabes, envía simplemente 20 copias -o más
si tienes fotocopiadora o puede hacerlas gratis y en horario de oficina-
y espera a ver lo que pasa el noveno día.
Este
precepto ha sido escrito por un misionero de las Antillas y yo te
lo envío a tí para que la carta de la vuelta el mundo.
Perdona que me ponga pesado, pero ya lo sabes: manda 20 copias tus
conocidos, amigos y familia. (Y así entre todos acabaremos
con los árboles del Amazonas en cuatro días).
Seguro que unos días tendrás buenas noticias o una grata
sorpresa. (Y tal vez vayan a verte los funcionarios de correos para
agradecerte la brillante iniciativa)
Y
conste que todo esto es verdad, aunque no seas supersticioso. Este
papel ha sido enviado para dar buena suerte, la cual acaba de llamar
a tu puerta - ring
, ringgg..- ¿no la oyes?, ¡Abre,
coño!.
Posdata:
A mi la carta me ha llegado desde VENEZUELA, remitida por por Vincentín
Tomeico, un pío y santo misionario del Africa del Sur, varón
de extrema generosidad (mayormente consigo mismo) que ahora se halla
en comisión de servicios organizando el ocio en los pasillos
de un burdel subvencionado por la Generalitat Valenciana.
IMPORTANTE:
No cambies nada del texto que se te ha enviado cópialo y acuérdate
del ingreso bancario.
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