EN VISPERAS DEL FIN DEL MUNDO
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ASERTOS Y DISQUISICIONES DEL MAS ACÁ

Sólo subiéndome en el techo de taxi conseguí hacerle ver al taxista que quería cambiar de dirección, lo que le obligó a bajar el volúmen del radiocassete con cierta desgana, dificultad nimia comparada con la que tuvo luego él para hacerme entender el importe del carrera y, por supuesto, despreciable comparada con la que tuvo para de conseguir cobrarla.

- Son muchos los objetos cotidianos que se relacionan con los humanos con cierto resentimiento y no pierden ocasión de ponerlo a uno en evidencia golpeándole o haciéndole otras perrerías: El cazo que permite que se salga la leche, la banqueta que te golpea la tibia sin piedad, son sólo unos ejemplos del desencuentro entre el hombre y los objetos inanimados cuya adquisición tantas horas de trabajo mal remunerado nos cuesta.

- La bañera virtual es un objeto de indudable utilidad siquiera porque permite asearte decentemente sin tener que usar la toalla.

- Lamento profundamente que las habilidades contorsionistas de mi esposa, — Irina Junco Dobladillo -, fueran desaprovechadas en nuestra anodina vida conyugal, ignorando si su amante tenía mejor fortuna que yo y a mí acaso sólo me tocaban las agujetas.

- Si no podemos decir nada aquí, nada diremos. (Sigue un prolongado silencio)

- Una gran parte de la vida de mi abnegada esposa se consumía en la cama; la parte restante lo hacía en el sofá.

- Presumir de gestas amatorias suele traer malas consecuencias; los amigos no te creen, la esposa te recrimina que no hayan sucedido con élla y la amante te echa en cara tu poca discrección.

- La taza del wáter nos iguala a todos, pobres, ricos e hindús, y nos mide por el mismo rasero (entre 50 y 60 cm del suelo, según fabricantes)

- Que mi esposa estuviera en la cama, apenas lo noté, seguramente por la costumbre y por la poca "comunicación" que existía entre nosotros en dicho lugar. Sin embargo, descubrir al vendedor de salami debajo de la cómoda me produjo una cierta impresión. Al fín y al cabo la muy tunanta me había mantenido engañado desde que nos conocimos diciendo que aborrecía el embutido.

- Si como dicen las encuenstas, no hay justicia, resulta ocioso representarla como una verdulera ciega.

- Laborioso resulta intentar ahorcarse con hilo dental, aunque el hábito pudiera parecer higiénico.

- Nadie puede permitir que unos sentimientos volubles empañen su buen juicio. (De no tenerlo, puede dejar triscar libremente a los sentimientos en el campo).

- Besar a aquella mujer era como hacerlo a la tabacalera - sin filtro -, por la intensidad de su pestazo a tabaco.

- La especulación es el festín de la mente (y eventualmente de los agentes de propiedad urbana, colegiados o no, que se apuntan a un bombardeo.)

- Afirmar que estoy recién llegado de Austria no es cierto, pero añde un toque de distinción mundana a mi personalidad.

- El cobrador del frac es sólo un buen empleado que intimida por su vetimenta un tanto pasada de moda y que no tiene problemas de decisión frente al ropero cada día. Gran tipo éste.

- Aquellos gastados calconcillos habían pertenecido a Felipe IX, apodado El Guarro por aversión al agua, la misma que le llevó a convertir el país en una auténtica pocilga durante su reinado.

-Dormí francamente fatal sobre un mullido colchón repleto de chinches. Sin embargo estos pequeños parásitos resultaron más comunicativos que mi gélida y, desde luego, mucho más picantes.

- Roberto Traspuesto se echó una siesta de 43 años, con lo cual ni vió crecer a sus hijos ni las infidelidades de su esposa, de las que derivaron algunos de éllos.

- Cuando se produjo el incendio, los habitantes de los últimos pisos comenzaron a aúllar con verdadera furia recordando al constructor que había hecho economías en la construcción a base de suprimir la escalera de emergencia diseñada por el arquitecto.

- En los últimos años la vida viene progresando al galope tenido. Sin embargo, no todo es progreso y evolución. Mi relación con el casero, por ejemplo, se halla en la misma situación que hace veinticinco años; practicamos el juego del gato y el ratón, invirtiendo mis mejores energías en despistarlo.

- La belleza de aquella figura era tan notable como misteriosa y sólo con los años descubrimos la doble personalidad que ocultaba en la misma tanto al repartidor de butano como a su esposa, una señorona pesada, con aspecto de botella y color anaranjado, unidos ambos en buena armonía y con la resuelta determinación de hacer frente a la agresión que el gas ciudad estaba inflingiendo a su negocio.

- Celebro aquella frase del escritor optimista de que hay una novela en la vida de cada persona, aunque agradecería más encontrar la mía y encajársela a mi agente para pasar el resto de mis años de declive administrando los réditos del best seller.

- En la taberna, al no proponer ninguno de los presentes un tema de trascendencia filosófica, alguien propuso hablar de sexo, en lo cual hubo consenso inmediato.

- Evaristo Íñiguez era un sinvergüenza convicto y confeso por sus indiscrecciones en relación con las damas. Sin embargo fue su propensión a dejar las cuentas por pagar en la barra del bar lo que le hizo ganarse la animadversión de todos nosostros, ya bastante envidiosos de sus exhibiciones, y convertirse en personaje de la historia mundial de la infamia digno de figurar en las reseña de Borjes

- Dicen que el dinero de un tonto pronto abandona a su dueño, en tanto que el del avaro se hace amigo inseparable del maldito desdichado.

- La gente ataca al mosquito con saña con insecticidas y desfoliantes como en la guerra de Vietnam, (de hecho es posible reconocer en él a un diminuto vietcom con ojos achinados por el odio). Sin embargo el díptero no lanza pesticidas contra la gente, respetando así escrupulosamente la Convención de Ginebra sobre la guerra.

- Si el lllorar agranda los pulmones, puede uno mejorar el sistema respiratorio recordando sus peripecias en la bolsa después de la última caída del índice Down Jones. (Desde luego, el comprar aquellas eléctricas sólo tuvo efectos beneficiosos para los que las vendieron.)

- Al comprender que a ese ritmo pronto no quedarían ovejas que contar, el viejo imsomne en su desesperación decidió contarlas en porciones en vez del animal entero; un cuarto de oveja, media oveja, tres cuartos, dos ovejas y tres cuartos...

- Una buena manera de coger el de sueño sin reñir con la almohada es meterse por el gaznate una ración considderable de güisqui mezclado con zotal, salfumant y sudor de lagarto siberiano. (Obviamente, nadie garantiza el resultado.)

- Eutiquio Cascales añoraba tanto a su suegra como yo regresar al dentista.

- En defensa de la cama hay que decir que, además de su utilidad en las luchas amorosas, es también nuestra mejor amiga en el último momento, ya que, aunque no todos espichan en la cama, casi todos los hacen en élla. (O eventualmente en la mesa de quirófano de un pequeño carnicero que se hace llamar médico asesorado por otro que cobra por atontarte).

Hay que incluir la taza del wáter entre el colectivo de seres discriminados y tratados injustamente, siendo su caso particularmente lacerante cuando, además es muda y no puede reclamar justicia, sin que nadie salga en su defensa.

 



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