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CONSEJOS DE ANDAR POR
CASA (BABAS Y REBABAS DE LA VIDA COTIDIANA)
Tócame(puss)Desvivir.....se

Querido humano, clon occidental,
poblador-repoblador del siglo XX e internauta mayormente:
Viéndote deprimido
por el cambio de milenio y sus imprevisibles efectos, los cuales tanta
crispación te producen, me permito darte unos consejos de esos
de andar por casa.
Son las babas y rebabas
que produce la vida cotidiana de nuestros pecados que son muchos
- y que tal vez te ayuden a mejor vivir.
Lamento no poder aconsejarte
nada sobre inversiones y la mejora de tu cuenta corriente, que al fin
y al cabo es lo nutritivo de la vida y lo que seguramente a ti te interesa.
(Te aclaro que de seguir mis consejos en ese campo pronto llegarías
a la bancarrota. Mejor no arriesgarse)
Por cierto: ¡Deja
ya de pensar en el dinero, maldito avaro!
Así pues, comienzo
diciéndote, aunque tal vez ya lo sepas, que más que el
de
la presión arterial, es el nivel de autoestima el que determina
que podamos dormir a pierna suelta. Recientes descubrimientos de la
psiquiatría moderna han dejado bien resuelta la cuestión
disminuyendo la neurosis colectiva. (Aunque se acumulan las deudas de
los pacientes, que aprovechan para huir del consejero mental nada más
ponerse buenos).
Un bajo nivel de autoestima,
- dicen -, conduce a la impresión de que uno tiene más
problemas de los que ya tenía antes contados y bien contados,
y lleva a padecer imsomnio. Imposible dormir cuando te sientes tan poca
cosa y objeto de miradas de reproche social: Bajo, calvo, gordete, con
la nariz de Policarpo Diaz, el boxeador y Potro de Vallecas, (no se
que fue antes primero, si boxeador o potro), la cuenta corriente de
un trapero y sin muchas luces ni éxito profesional: ¡Quién
da más!. Así es imposible siquiera dar una cabezada. El
mirarte al espejo desvelado y comprobar las ojeras, seguramente te traerá
pulsiones suicidas difíciles de controlar.
Pero tu puedes ejercer de
viejo zorro superviviente y taimado que se adorna con enrevesados razonamientos
sobre el rol que te ha tocado vivir, la teoría marxista de la
composición orgánica del capital - amasijo de ecuaciones
desquiciadas que me costó volver a los exámenes en septiembre
pese a la chuleta de papel vegetal en rollo que escondía en los
calcetines - y tal y tal y todo eso que embelesa a tus acreedores en
los bares de copas, donde ya no te fían.
En la cafetería,
- por seguir en el negocio hostelero -, tipos y tipas de peor calaña
que tú pero duchos en el arte de la simulación, refieren
su vida y milagros plagada de heroísmos, renunciaciones del cuerpo
y del alma y nostalgias, dejándote con cara de fumado de grifa.
Si, además, se largan sin pagar y te toca a ti apoquinar las
tres rondas de ballentins, entonces llegan a provocarte una auténtica
crísis de identidaD, maldiciendo que te hayan confundido con
el primo idiota de Onasis a pesar de la chaqueta que luces, imitación
de pana raída de hace trece años, de cuando la Transición
española y todo eso que se fue discretamente a la mierda, (por
entonces no reciclabe), casi sin despedirse.
Sólo una buena dosis
de severa disciplina personal, basada en tu moral judeo-cristina a prueba
de bombas y berrinches, te hace recuperar el control mental,
y el de esfínteres, si te sentó mal el chorizo rancio
que te embuchaste al trasmano sin pagar, ¡pillín!, el domingo
en el chiringo mostoso donde os reunís los amigotes -, aunque,
puestos a disciplinarse, seguro que prefieres la disciplina inglesa,
más entretenida y relajante. (Se rumorea en el barrio que te
sublimas, pequeño pervertido, como alumno aplicado de la madonna
dominatrix que te da vara en las corvas y te las deja hechas una pena).
En fín, contra gustos....
De nada sirve, pues, simular
o disimular que eres quien eres - por cierto, ¿ y quién
eres? - tomándole el pelo a tu conciencia, si acaso la tienes.
Por eso, en caso de crísis
de identidad, es lo mejor dirigirse a uno mismo sin tapujos, sin intermediarios,
y si es preciso tutearse con todo el descaro poniendo las cosas en su
sitio para que la cosa no llegue a mayores, procurando, eso sí,
que el exceso de celo en la aplicación de la idea esta de la
confrontación no degenere en cardenales y chichones. (Curiosamente,
bajo la excusa de que el tema se salía de su campo de investigación,
ni Jung ni Freud, ¡brillantes charlatanes!, llegaron a resolver
el problema de como ajustarle uno las cuentas a su propio yo e hincharle
un ojo).
Es por ello que, frente
a petulantes y complejas teorías, el Colectivo de Psiquiatras
Urbanos por el Cambio, La Cabra Mecánica, aporta su "¡saca
de la tabla un pecho y deja de babear!" como doctrina-terapia recomendada
para pusilánimes, valorando en sus justos términos tu
razonable dominio de las cuatro reglas, aun con aquélla laguna
en la tabla de multiplicar, en la zona del 8 o del 9, que nunca pudiste
superar a pesar de quedarte sin recreo en tantas ocasiones, ¡zote
del demonio!.
Está claro que, cuando
te acosan los complejos, es cuestión de cambiar de look, pues
si es cierto que el hábito no hace al monje, al menos puede evitar
que parezcas un recolector de setas. Mejor una pose aguerrida, de fiero
vividor dispuesto a todo.
Puedes ponerte unas gafas
de concha (tu esposa), desterrar el tabaco picado cuyo olor tan apestosamente
te precede ahuyentando a todo bicho viviente, cambiándolo por
un long filter bajo en nicotina de caja de diseño, y ponerte
a meter sistemáticamente el predicado antes que el sujeto en
todas las frases que describan algún evento trascendente para
la gloriosa humanidad, añadiendo siempre una irrenunciable interrogación
que dejará a tu contricante hundido y a la deriva: "¿Y
dice Vd que comprando el pan andaba Willy Brandt?.... Bien... Eso es
una afirmación arriesgada por su parte, Sr....". (Si tu
contrincante es una contrincanta, tal vez sea buena idea no perder el
tiempo en estas majaderías y prescindir de Willy Brandt para
pasar a Bill Clinton)
En cosa de dinero y bienes
materiales, dicen los manuales que conviene huir de los pedigüeños
de la zona para evitar penas y mala conciencia.
Cada zona de la ciudad clónica
tiene sus pobres profesionales, ya casi clónicos. Y es que la
opulencia y el hedonismo consumista de grandes almacenes y zonas comercio-peatonales
clónicas, requieren, para reafirmar y recrear tu buena suerte
de ser rico, joven y bien dotado para el sexo, tipos de contraste, también
clónicos, que sean pobres y viejos y que que se arrodillen sobre
cartones y mantas viejas pidiendo una cantidad mientras alegan tener
una recua de hijos, o paro, o una gran enfermedad, (o las tres cosas
a la vez, con gran avaricia y sin dejar ninguna desgracia para su colega
de la esquina). Y aunque te estiren del pantalón y de las mangas,
conviene no aflojar la faltriquera, que los veinte duros bien que te
valen luego una caña en la tasca de la esquina donde te enrollas
paliqueando sobre los proyectos solidarios de tu ONG.
En
materia de vivienda para resguardarte, bien harás en considerar
la benefactora oferta de construcciones vigueta, s.l. que, en una
orgía de promoción oficial VPO, que ni siquiera te mereces,
¡pequeño bribón!, te facilita 23 años de
cómodos plazos mensuales de innegable bondad. Así que
no te hagas el remolón y apresúrate; construir tu chabolo
es cuestión de primera necesidad cuando comienzan a arreciar
las lluvias y los monzones, aunque sea en otro continente.
(Documento gráfico
sobre el apareamiento del avestruz - y la avestruza-)
El sexo: ¡ofrécete
sin dudarlo!. Aun a riesgo de incurrir en acoso sexual directo penado
por la ley, debes recordar a la Srta. Repóllez, que ahora, entrada
en carnes y en desamores se hace la esquiva, que en realidad tu amor
viene de lejos. Viene de cuando quedaste atribulado por su poderosa
mentalidad curvilínea y os embarcásteis en aquella compleja
y desbocada aventura del conocimiento personal palmo a palmo:
¿Qué fue de
los paseos por el parque?. ¿Y dónde cayeron en qué
saco roto o descosido - tus arrumacos de amor en el tet-a-tet del banco
bajo el abedúl mientras ella miraba indolente los macizos de
flores haciéndose daño en las cervicales por girar tanto
el cuello de puro rubor y tu hurgabas en su refajo?. ¿Acaso el
tiempo lo reblandece todo y crea la papada, las arrugas, la falcidez
y el ¡coño, se me está cayendo el pelo!?. ¿Acaso
no puede testificar el refajo ante Dios y ante los hombres sobre tu
potencia sexual pretérita?.
"Bien, amiga, - suéltale
ya con decisión -, aquéllos polvos trajeron estos lodos;
hoy estoy rendidamente enamorado de usted, sin que lo de la bondad de
su cuenta corriente sea más que una pura coincidencia.... ¿Hijos?,
no me importa, puedo soportar hasta veintisiete pese a los demógrafos
de mal agüero y a las admoniciones del jodido Malthus..."
Practica también,
- pequeño vividor -, el don de la palabra fluida. Cierto que
en los ancestros tu tatarabuelo fue tartaja y comenzaba una frase en
miércoles de ceniza
para concluirla el domingo de gloria si le salían las cosas razonablemente
bien, (de no salirle, podía arrastrar la última sílaba
haste el viernes santo del año siguiente), pero la genética
en ésto ha sido generosa contigo, ya que de dicho vejestorio
sólo sacaste la pirindola.
De modo que debes exponer,
determinar, discriminar, diseccionar y raciocinar (cocinar en raciones)
con el brillante florete de la mu que Dios te dio. Es bueno decirlo
todo para no decir nada cuando la gente anda harta de los sonidos del
silencio. (Lo de Simon and Garfunkel es otra cosa, como lo fué
el desnudo de Mrs. Robinson, el primero que catamos como coautores del
gatillazo de Dustin Hofman, que ni era Graduado ni era nada, sin no
sólo un pijo bobalicón que se enamora de la hija cuando
la que estaba buena y sabía lo que se llevaba entre manos era
la madre).
Habla pues sin parar y
deja que los oyentes se acerquen a ti en la barra del baretto rendidos
ante tanta elocuencia y ante el poder de la ronda que creen te vas a
pagar (¡Pobres idiotas!).
Aleja las malas ideas y
las depresiones. El abofetearte y todas esas cosas es de mala educación.
Siempre te quedará el Prozac y los servicios psiquiátricos
de la comunidad gratis y sin receta para ponerte a punto como a tu viejo
coche R5.
De modo que puedes pasar
del cambio de milenio y del cuento y recuento de años que te
dispara los sensores mentales en revoltijo de neuronas ahumadas, negocio
de vendedores de calendarios y agendas desde los persas y, ahora, de
los bienaventurados sofistas del efecto 2000 y del softguare.
Vale que es un clásico
lo de las colas en los suicidos cuando los eclipses y los cambios de
centuria, - de hecho la torre de Pisa se halla combada del peso de todos
los individuos que se subieron en ella en la Edad Media, desplazándose
al mismo lado para tirarse, aunque se ignora que había en dicho
lado que concitara su preferencia de esa manera, si no es que fuera
la Gioconda en bragas -, pero de los cambios de milenio aun tenemos
poca experiencia como para sacar conclusiones. No te pases, nene. No
te pases..
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