EN VISPERAS DEL FIN DEL MUNDO
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EL DOCTOR GSM

 

El Dr. Mata-Hito (de hecho casi lo mata), obcecado por probar cuanto antes el móvil que le había regalado su amante Xumi-Xumi-No-Mío, se puso por descuido a perforar el colon de un tipo mientras le intervenía en una operación a tumba abierta de polipo Beningno (valiente nombre para un polipo), al ponerse a marcar con un mano en el dial del flamante cacharro mientras con la otra revolvía en el intestino del desdichado samurai, aplicando una de las orejas a la amable cháchara con la querida.

Sólo cuando vió aparecer el bisturí por la espalda atravesando el jersey del paciente, cayó el Dr. en la cuenta de que algo no iba bien, de que tal vez se le había ido un poco la mano y el bisturí, al tiempo que se daba cuenta horrorizado de que se le había agotado la "tarjeta telefónica activa". ¡Hay que joderse, siempre engañando! - Exclamó, decepcionado por el timo de la oferta de la cía telefónica.

 

La víctima, un pobre hombre de ojos achinados, - de hecho era chino de una aldea de Manchuria - ha denunciado al cirujano, principalmente porque, según ha asegurado, ni siquiera se trataba de una llamada urgente, si no que el galeno se puso a negociar la compra telefónica de un coche nuevo en plena operación quirúrgica.

 

De nada sirvieron los aullidos de Hito, al que el Dr. matarife, incordiado por no poder concluir la conversación, mantuvo atontado durante más de tres cuartos de hora aplicándole capones e hisopos de cloroformo.

A pesar de intentar calmarle a la salida diciéndole que la operación había sido un éxito, dejando a salvo el pequeño agujero en el suéter, lo cierto es que el cirujano había dejado el colon del sufrido Hito hecho una criba.

 

El paciente se queja, además, de sufrir desde entonces perjuicios estéticos y otras molestias a consecuencia del error médico.

A veces emite extraños ruídos en sociedad sin poder contenerse, - aunque intenta disimular mirando para otro lado -, lo que le ha obligado a someterse a una nueva intervención para borrar las cicatrices que le produjo la anterior y solventar lo de la molesta incontinencia. Parece además que le ha salido un sarpullido en la oreja.

La acusación formulada por el Fiscal ha sido la de "negligencia profesional telefónica" y ha llevado a las autoridades del Hospital Queen Mary, lugar donde tuvo lugar la conferencia quirúrgica, a abrir una exhaustiva investigación.

De acreditarse los hechos denunciados, - han precisado fuentes de la clínica -, se impondrá al médico una sanción disciplinaria de toma pan y moja, además de quitarle el móvil.

 

 



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