EN VISPERAS DEL FIN DEL MUNDO
apreciaciones...
jirafadibujo








        
 
 
 
 

El caso del pescador preñado

 

Un pescador hondureño amaneció preñado antiayer sin seguir el proceso de gestación usual que recomendaba el viejo y beato Graciano y los canonistas antiguos para la validez del matrimonio de toda la vida - excitatio, trempatio, penetratio, ejaculatio i inseminatio in vágina -.

Parece que unos amigos - ¡téngalos vd. para ésto! - aprovecharon para meterle al pescador una botella de bourbon por el recto al quedarse profundamente dormido tras una noche de borrachera donde sodomizaron hasta a un jilguero.

De modo que al despertar notó una profunda pesadez... Ya antes de afeitarse comenzó a sentir un dolor que le impedía comer y hacer caca.

"¡Joer, como estoy! - se dijo para sí, mientras se apuraba rumbo a la WC.

"Seguro son las alubias de antiayer" - se dijo, recordando el atracón que se había dado en un restorán de San Pedro Sula, al norte de Honduras.

Sin embargo, como que el dolor no menguaba, días después hubo de ir al hospital comunitario, donde, para sorpresa de médicos, anestesistas y curiosos en general, las radiografías resultaron concluyentes: un objeto extraño con forma de botella y marca conocida de bourbon se alojaba en su "intirior".

Sólo la mejor técnica de los matasanos pudo evitar el fallecimiento del pescador, aunque él - al mal tiempo buena cara - había comenzado a considerar la posibilidad de tragarse un bote de cocacola y hacerse un buen cubalibre: "Sólo me faltarían los cubitos, pues". - se dijo.

La botella era de unos 18 centímetros de largo por 12 de ancho, con tapón irrellenable y conteniendo bourbon de la mejor calidad.

Repuesto del susto y abandonada la idea del combinado, antes de someterse al quirófano, el pescador comentó "esto es como estar embarazado; siento que (la botella) se sube y se baja cuando camino o subo en el biciclo".

Ante el cabo de Arnaldo Juárez, justiciero profesional y sabueso de casos imposibles, en declaración prestada en el postoperatorio, el pescador embarazado juró desconocer quién o quiénes le introdujeron el objeto, afirmando que va a dejar la bebida para evitarse estos problemas que le han llevado al borde de la muerte - o de ser papá -.

 
 



©
2000 Joan Martí Gabaldón. Todos los derechos reservados.
Website diseñado por Iniciativas ACTIV, S.L.