Ruidos que sobrecogen el alma...
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Sigue leyendo y pincha
sobre las figuras y sabrás a qué me refiero...>>>>
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El común
Es el que viene bien en cualquier ocasión,
no tiene maldad porque no se le tira con furia.
Se lo tira el viandante por la calle,
tratando de enmascararlo en el ruido ambiental. Quieres que salga despacio,
pero a veces te traiciona y entonces nadie puede creerse que el estruendo
es debido a los tacones de tus zapatos. De modo que la gente te mira
con gesto incriminatorio con el mismo estupor que miraría a un cerdo
paseando por la Gran Vía.

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El de salón
Estás en mitad de la fiesta y te da
mucha pereza ir hasta el baño, que además no sabes por dónde
diablos queda. Tampoco puedes soltar a tu pareja de baile, con la que acabas
de ligar e intuyes como la mujer de tu vida, por lo que descartas el irte
a un rincón del salón, hacerte el interesante, mirar para
otro lado, levantar levemente la pata y zas... En fín, que procuras
que no se te vaya la mano con el ruido y sueltas con aprensión lo
que venga... aun a riesgo de perder a la mujer de tu vida. (Aunque siempre
te quedará eso de "Chica perdona, es que las judías me
dan un mal rollo...")

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El de oficina
Es el que intentas disimular con una
tos cascada de tabaco. Pero tu no fumas, bribón, y además
siempre has presumido de no resfriarte en la vida, por lo que mal lo tienes
amigo.

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El inesperado
(¡Jo, qué mal momento!)
Es el sale con disimulo, discreto y
para los amigos. Ese que cuando estás en la calle te complica
el día y te hace ir corriendo al primer baño que encuentras para restaurar
el quebranto en la ropa interior. Uno de los peores, sin duda.
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El matutino
Es el que suele coincidir con el noticiario de las 8. (O con el de las
7, si eres madrugador). Qué mejor forma de empezar la mañana que con uno
bueno mientras el locutor lamenta lo mal que va el mundo. Pero tú
a lo tuyo... Ni hablar de levantar la sabana y que a alguien del vecindario
le de por llamar a los bomberos.

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El que se aplasta con la silla
Es el típico que ya aprendiste a tirarte
en la secundaria y ahora lo sueltas cuando estás jugando a las cartas con
los amigos. Deja como un aura alrededor de la silla. Y cuando te levantas,
mama mía...

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El que nace con dolor
Es uno de los más odiados por el personal.
(Mayormente por los sufridores de hemorroides). Y es que cuando sale parece
como si te arrancaran los pelos del alma a la cera.

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